20/11/08

El fin de la bohemia

"Por favor, no más homenajes como éste"

Se ha publicado este verano la enésima edición de "La Bohème", la más querida de las óperas de Giacomo Puccini (cuyo sesquicentenario se conmemora el 22 de diciembre). Un riesgo grande a estas alturas, cuando se ha dicho tanto en la discografía existente, que DG ha pretendido conjurar recurriendo a la pareja artística de moda. En realidad, esta grabación es la banda sonora de una película que se publicará en DVD en próximas fechas. Quien quiera conocer la ficha técnica completa, puede hacerlo aquí.

Anna Netrebko se ha convertido en una cantante cuya fama está empezando a jugar en contra de su arte, de manera que cada vez es más difícil hablar realmente de lo que importa: cómo canta. El timbre parece de lírica plena, la emisión no muestra vicios capitales, con una buena unión entre registros, sabe cantar legato y no muestra asperezas en la tesitura central de Mimì. Hasta ahora ha estado cantando papeles de lírica de agilidad; con mal criterio, ya que la voz es algo corta (por encima del do5 se endurece) y no es una precisamente una virtuosa. Para este papel no es necesaria una gran virtuosa, así que Netrebko canta con mucha mayor desenvoltura que en "I Puritani" o "Rigoletto". Su dicción - fundamental en Puccini - es buena, aunque no faltan pasajes donde acomoda algunas sílabas ("Sei il mio amor e tutta la mia vita") Otro pequeño hábito o truco que no se entiende es el de respirar en mitad de algunas frases, bien que sea con discreción ("Sono andati? Fingevo di dormire"). Parece difícil imaginarse a Mimì sin una voz dulce y mórbida, cualidades que no faltan en un timbre esmaltado y redondo, al que sólo se le puede achacar un empaste levemente gutural y la falta de squillo en el registro agudo, que suena un poco velado ("Il primo bacio dell'Aprile è mio")

Pasando a las claves de su interpretación, ya sea por afinidad electiva o por consciente emulación, Netrebko parece haber tenido demasiado presente el ejemplar registro de Mirella Freni y Herbert von Karajan (Decca, 1972). Al margen del parentesco del timbre (más nítido y cálido en la italiana) existe una coincidencia general en la intención de cada frase, llegando incluso a detalles como ciertos portamenti. Esto ha limitado el interés del fraseo de la rusa, pues siendo validísimo es como si la antecesora le hubiera marcado las coordenadas de las que no se puede salir. Aparte de que en realidad no exhibe - ni se la ha sugerido el director - la asombrosa gama de pianissimi, reguladores y claroscuros de Freni (escúchese el comienzo de su aria, al llegar a la ensoñadora "Di primavere"). Su media voz tiende a empañarse ("Senza rancor") y no se adelgaza más allá del mezzopiano (1).

Tras un primer Acto un poco monocromático, sobre todo en los diálogos, mejora mucho en el tercero, aquél que distingue a las protagonistas que pueden ser más que simplemente encantadoras y podrán expresar desesperación y el sentimento de amor desgraciado en el último. Netrebko se aprovecha aquí de un timbre que a pesar de los defectos apuntados no sólo es bello, sino expresivo por naturaleza y resulta emocionante en el dúo con Marcello (donde además canta con mayor implicación). El problema es la clásica placidez o conformidad de quien conoce las virtudes expresivas de su propia voz; esto crea una Mimì un poco abstraída, como idealizada, menos carnal de lo deseable: algo defendible musicalmente pero no demasiado pucciniano. Veamos la frase que culmina "Quando lieta uscì" (página notablemente defendida), la conmovedora "Come ricordo d'amor". Lo que escuchamos es un gran arco de sonido sedoso, muy bello - un poco falto de metal, todo hay que decirlo - pero sin el estremecimiento, aunque fuera reprimido, que exige este cri de coeur. Durante el cuarto Acto esta Mimì terminará por provocar reacciones opuestas: por un lado quienes sostengan que se ausenta del drama y canta con indiferencia absoluta. Por otro, los que aprecien la expresión ensimismada de un personaje casi irreal, etéreo, alejado del mundo ("Sono andati?"). Si sólo hubiese distinguido más entre dinámicas suaves...

Rolando Villazón suele hablar con sorna de "gimnastas de la voz" cuando se refiere a los cantantes preocupados por usar la técnica correcta. En la práctica es consecuente con esta actitud, pues no se sabe muy bien a qué ha dedicado su reciente parón de varios meses y vuelve en peores condiciones que nunca, cada vez más alejado de los fundamentos básicos de un cantante de ópera. No parece existir en su emisión más concepto técnico que la imitación (el más destructivo de los vicios que puede tener un cantante) e intenta obtener de cualquier forma un timbre oscuro y bruñido al estilo Domingo. Digo que lo intenta porque no consigue más que una caricatura de los resabios que aquejaban al modelo; impostación baja y gutural, cada vez más cavernosa y menos tenoril, tono opaco, abierto cuando no decididamente "indietro" (que se va hacia atrás) al ascender por el tramo fa-sol, extremo paupérrimo y nasal (no sólo en el do de su aria). No importa cuánto se busque: no se hallará un sólo pasaje donde Villazón brille y se expanda como se supone que ha de hacerlo una voz de tenor. Lo que sí abundan son los cambios de color: en cada sílaba y nota de la misma frase (en "Dunque è proprio finita" hay todo un muestrario). Diferente color entre registros pero siempre el mismo timbre seco, monocorde, apagado e inexpresivo (2). Una forma de cantar que apenas puede clasificarse como profesional. Por supuesto, la señal de una mala impostación nos lleva al sustento de todo: la dosificación del aire. Villazón, al fabricar su timbre en la garganta, no canta sul fiato y ha de empujar siempre el sonido: por eso suena forzado en todo momento.

Con estas bases (más bien falta de las mismas) no es extraño que cualquier frase amplia con una variación dinámica ("Talor dal mio forziere") resulte tremendamente irregular, no exista un ataque preciso a la primera nota y al salir de un sonido agudo se escuche una especie portamento que uno no sabe si es golpe de glotis o trémolo. No está claro si esto es un vicio que no puede controlar o si se trata de una elección con algún tipo de fin expresivo. Posiblemente ambas cosas, pues en general Villazón se afana, solloza y distorsiona las vocales para disimular la falta de modulaciones verdaderas. En realidad como intérprete tampoco pasa de una defectuosa imitación, pues su única baza es un entusiasmo pedestre, de reconocible raíz plácidostefaniana, aplicable a cualquier situación. Lo que resulta es un fraseo convulsivo, molestísimo, casi guiñolesco en el diálogo con Marcello del tercer Acto ("Già un'altra volta") y que parece una mala parodia de Domingo en el racconto ("Una terribil tosse") Por supuesto, en estas circunstancias, es difícil hablar siquiera de legato. Los ataques bruscos aparecen incluso cuando intenta cantar suavemente, síntoma de unas cuerdas vocales que sólo responden ya al esfuerzo. Y con todo, es posible que esto pase por una interpretación excitante para algunos oyentes poco informados. Por rescatar algo, diría que su fraseo parece válido al atacar "O soave fanciulla" y "O Mimì, tu più non torni", aunque la frase "Collo di neve" parece extraída con fórceps y la media voz se engola en ambos casos. De los sugestivos filados que de alguna manera era capaz de practicar hace un par de años, sólo queda el lastimoso lab de "Alla stagion dei fior" (tercer Acto), aquí una nota apretadísima y cortada más bien bruscamente.

Una vez más, lo vemos venir, sus partidarios rescatarán el viejo argumento de que los sonidos tienen menos valor que la emoción que producen. Ya sea por la respetable - cada cual que se emocione con lo que quiera - falta de un criterio desarrollado, ya sea por la necesidad de justificación de los fans beligerantes que tampoco tienen muy claras muchas cosas, pero de un poco sí que se dan cuenta (afición liceísta, ¡quien te haya conocido que te reconozca!) La realidad es que esta forma de sacrificar la ortodoxia a una supuesta verdad dramática tenía su sentido dentro del contexto de una época; los años 40 y 50, cuando la ola del verismo rompía en la costa del mal gusto. Actualmente el cantante que pretende hacerse perdonar su diletantismo con supuesto carisma y arrebato no sólo está fuera de época: es un viejo error mal imitado. Si aceptar la falta de refinamiento canoro significa que vuelva a haber voces o personalidades como las de di Stefano, Barbieri, Guelfi o el propio Domingo (que ya fue a contracorriente en los 70), podemos hablar del asunto. Si significa Villazón, nos retiramos del debate.

La Universal aprovecha el tirón de los protagonistas para promocionar su último producto, la soprano Nicole Cabell (quien ya grabó un disco para Decca) De nuevo hay que hablar de viejos tópicos pues lo que se ofrece es otra Musetta ligerísima, de voz bonita pero petulante, pálida y borrosa. Que un pintor parisino y bohemio pueda perder la cabeza por una Musetta de este tipo se antoja ciencia ficción.

El para mí desconocido Boaz Daniel canta un Marcello de rutina, como si fuera uno que pasaba por ahí y lo hubieran cogido a lazo, pero al lado de Villazón incluso parece el colmo de la urbanidad vocal.

En general, como se ve, el reparto se muestra poco competente en el fraseo, pero aun menos en el canto conversacional, es decir, los diálogos cantados. Uno se pregunta qué trabajo habrá realizado el director en este apartado, pero por lo menos que se le reconozca la coherencia, pues su orquesta, aparte de una lentitud enervante, tampoco aporta nada al relato. Si parecía imposible que a uno no le movieran un pelo músicas como el concertante del valse de Musetta, "Dunque è proprio finita" o la escena en que Mimì y Rodolfo se abrazan en el cuarto Acto, Bertrand de Billy demuestra lo contrario.

Por tanto estamos ante otro producto sustancialmente inútil (3). Mimì se murió y la bohemia languidece, pero de aburrimiento. Netrebko, si fuera capaz de salir del juego publicitario y la tontería en que está metida, se merecería otra Bohème con un Rodolfo menos indocumentado y un director que no se limitara a batir el tempo y la obligara a independizarse de la sombra de la Freni. Villazón suscitó expectación cuando apareció en la escena internacional hace pocos años; a mí mismo me pareció un cantante con muchas posibilidades, sobre todo poseedor de una energía que por lo menos hacía esperar mayor seriedad en la corrección de sus defectos. Por desgracia no ha dejado de ser ese amateur con talento, ya echado a perder. Me aburre apostar y no haré pronósticos sobre su carrera: lo único seguro es que cantará cada vez peor y yo no volveré a dedicarle más tiempo.


(1) Como ha notado con excesivo rigor la BBC music magazine: "Netrebko never seems to shape her voice to character. She dies at mezzo forte, not piano".
(2) En MusicalCriticism.com, Dominic McHugh comenta: "Villazon uses every colour available in his voice as a channel for his emotional commitment, which is never in question." Ignoro si es una muestra de humor inglés.
(3) Gramophone le ha concedido el Editor's Choice. En general la crítica anglosajona se ha mostrado entusiasmada con Villazón y escéptica hacia Netrebko. ¿Una epidemia de sordera?

11 comentarios:

Zerlina dijo...

Yo tampoco entiendo qué es lo que ha hecho Villazón durante el "parón" porque la voz está exactamente igual que antes. Igual de mal, quiero decir.
Es una pena ver como poco a poco un tenor se destroza la voz. Y como insiste en cantar Puccini, algo que le perjudica todavía más.
En fin...

Gino dijo...

Empezó como un amateur con talento y así se va quedar.

Saludos.

Papagena dijo...

Muy buena la crónica, Sr. Pumares :-P

Sobre Netrebko: tu problema, Gino, ya lo estudió Freud; se llama "complejo de Freni".

Besos ;-)

Gino dijo...

No way! Gheorghiu es otra soprano cuya Mimì se mueve en el mismo terreno que la de Freni y nunca tuve la impresión de que eso la limitara.

Saludos.

Francisco dijo...

Un abrazo, Gino, desde México. En efecto, Rolando Villazón pudo haber hecho una carrera digna, profesional, sin tanto aspaviento, en la tónica de gente como Marcelo Alvarez, por ejemplo, pero al caer en el inner circle de Plácído Domingo, perdió terreno, en todo sentido.

Le escuché desde sus pininos en 1996, la voz era muy inestabe, muy irregular, a la vez de acarrear graves problemas en proyección sonora, todo empujado, todo a la fuerza, junto con una emisión capretina molesta. Sí había agudos, no del todo plenos en cuanto a técnica, preparados in gola, aunque firmes. Con el paso de los años la voz se fue haciendo más homogénea, aunque seguía forzando su emisión hasta terrenos sobrehumanos, como es posible captar en algunas funciones de los años 200-2001 en grabaciones de Palacio de Bells Artes, en Ciudad de México.
En 1997 le escuché Rigoletto acá en Guadalajara, México, le hice una crítica en un diario local. Años después me contestó agradeciéndome el que le haya hecho notar sus carencia en ese instante. Por lo que veo, ya no supo escucharse.
Una lástima el desperdicio de su talento que, como bien dice Gino y algunos invitados, no debió pasar de terrenos posbelcantistas (Nemorino, Edgardo), un Verdi lírico, y a lo mejor Pinkerton, en Puccini.

Saludo.

Francisco Arvizu Hugues

José Guadalupe Reyes dijo...

Lo más lamentable, aparte dl daño,vocal y el apresurar su carrera,en afan de hacer historia al abordar, antes d tiempo "roles" pesados que bien pudieran esperar 5, 10 años, dando tiempo a su fisiologia para madurar y enbarnecer naturalmente, es el hecho despiadado que al "Bussines", no le interesa que tan larga puede ser una carrera, si un cantante desaparece, hay cientos esperando la oportunidad, lo conocemos, y ya lo han advertido grandes compositores y cantantes, (G. Verdi, al advertir el daño a la voz por elevar el Diapasón, bueno ya lo sufrimos y créo sera dificil a nivel mundial dar marcha atras, en ese afan de dotar de "más brillo al sonido orquesta y de paso a la voz humana".
Hay que escuchar, los conceptos de Alfredo Kraus, Carlo Bergonzi, Nicolai Gedda, (ahora que nos referimos a un Tenor)entre muchos otros, ahora que nos referimos a un colega Tenor, pero tambien de grandes Bajos y Baritonos, "Bravo" y "Diva", para los jovenes cantantes, leer los consejos de estos grandes ejemplos de disciplina, respeto a su organo y la apertura inteligente, o humilde ante la música y las capacidades, incluso las geneticas con las que venimos ya marcados para desnvolvernos en este Arte y combatir con igualdad de posibilidades con las obras. Bravo y Diva. de Helena Matheopoulos, ed. Javier Vergara, ahora fuera de circulación pero consiganla con algún colega) Volviendo al curso, lo más dificil para un cantante, es hallar su "Personalidad Vocal", cierto que todos recibimos ejemplo e influencias en la busqueda del camino de crecimiento vocal e interpretativo, pero no podemos, o no debemos buscar la imitación como fín, si observar, como frasean, "ver" como producen su legato!, y en ese ejercicio dar tiempo a que las experiencias musicales, pero incluso, más las de vida, nos vayan guiando pacientemente a la consecusión de este logro que justamente nos hará unicos. A Gigli le dijerón que sería el 2o Caruso a la muerte de este, pero el contesto No deseo ser un 2o Caruso, si no, un 1er Gigli!!!, Con todo el aprecio que como colega guardo a Villasón, me fue sorprendente el ver un video en Arts donde cantando con Domíngo en el Baldbuhne Non ti scordar di me, no distinguía quien era quien!!, corri a ver el video, y no me agrado justamente por Rolando verlo y oirlo, como el Hijo vocal de Placido. tambien se refleja esta paternidad en lo financiero, pero sinceramente por más que séa Don Placido, hay algo que no funciona bien en la forma de conducirlo, tanto vocal como artísticamnte.
Pero en fín, como también dice Jose Carreras, (Bravo) voz fabulosa, tan admirada, pero que ya antes de la enfermedad ya acusaba muestras de cansancio, se puede aceptar "un reto", o varios, porque son un incentivo, sobre todo en esta profesión donde el aprendizaje, de uno mismo, de las obras, de nuevo repertorio, son el estimulo que nos mantiene lucidos, creativos, vivos!!, pero hay que ser prudentes, cautos, como dice el mismo José Carreras, deberían encarar el drama a travez de la interpretación, antes que esforzarse por lograr un volumen vocal que no tienen! "La voz se mueve muy lentamente decía mi maestro Antonio López Rodríguez, el mayor aprendizaje en el caso de la voz, es la paciencia", (con tu Organo),se dice por ahí que el cantante es el unico d los Musicos que patea su instrumento!!!, Ahh, aquel Canta? ahora veremos de que cuero salen más correas! Hay en nuestro medio carencia de formación que observo acercandome a los concursos y en los Cursos que a veces imparto, es ese deseo de buscar la proyección de la carrera dando un campanazo que sorprenda al publico o al jurado, Ok, esta bien porque en el mundo entero y más aquí, es como se puede llamar la atención y las grandes carreras que nos motivan y sirven de ejemplo se logran en este medio cada vez ma´s mercantil (leider!! x lo$$$, porque no hay reparto justo, o x q nos venden, sobre todo en México espejitos, como hace tiempo!!, Potts y otros FENOMENOS X CITAR ALGUNOS) con la ópera, (pero no es esta suerte para todos, con esto que digo, no quiero tampoco desmotivarlos, hay que ir por nuestros sueños pero con seriedad, con estudio!!, Y OTRA COSA.. HAY QUE SALIR DE MÉXICO, EUROPA DE PREFERENCIA, HAY QUE BEVER DE LAS "FUENTES", BUSCAR no ser cantante o concursante de Arias, ¡a aprender y montar Roles completos!! donde esta el repertorio de Oratorio?, el Lied, amén de nuestros compositores? pero, BUENO "HAY liBRE ALBEDRIO y CADA QUIEN ES LIBRE DE ELEGIR.!!
alguna vez me dijo Muti, tu eliges,.. cantas 5 años y haces un Sacco di Soldi, o fare una lunga e bella carriera!, créo haber elegido bien, (arrivando a 25 años con la voz sana, y habiendo visto llegar y desgraciadamente desaparecer a muchos colegas...de quien la culpa? los directores? de uno mismo? pensar que si no se toma esa opertunidad, no vendran otras?..la verdad en nuestro medio es complejo, pero hay que hacer caso a la seriedad, disciplina, cordura,..a la intuición..., a nadie le va a importar demasiado si una voz se malogra, se olvida.., a la voz, a la persona! y también como dijo un gran Tenor Mexicano y condiscipulo mio... ¡dejalos, que canten lo que quieran, serán uno menos en el camino, Alguna vez el tuvo el valor de decir No a Coven Garden!!!, No antes de tiempo!!!

José Guadalupe Reyes dijo...

Fe de erratas, beber por bever, sorry.

Gino dijo...

Francisco: Me alegro de verte por aquí. He leído varios de tus interesantes artículos en Hispaópera. El problema de Villazón parece irresoluble: la voz es lírica y pide papeles de Donizetti en efecto, pero ¡estos papeles exigen una técnica canónica para afrontar la tesitura sin esfuerzo! Es un círculo vicioso que conduce a papeles de tesitura más asequible y legato menos exigente, pero que en su mayoría obligan a una voz lírica a engrosar el centro. ¡Y así luego es imposible volver a los papeles líricos! Es un proceso que se vio en Carreras y di Stefano e incluso en el Pavarotti de finales de los 70. Me extrañaría mucho que Villazón tardara en abandonar el Duque de Mantua o Edgardo.


José: Efectivamente, sobra afán comercial y se ha dejado de lado algo como la tradición, ¡en un arte que existe desde hace 400 años!

Saludos.

Ariodante dijo...

Qué montaje la Netrebko y qué desastre Villazón. La enésimaBodrihéme. Una pena.

]MeGalOmAnIaCk[ dijo...

Ooooooucccchhhh....

Pero mucha, mucha razón...

Qué se puede decir entonces de Juan Diego?

Traviata dijo...

Me ha gustado la crítica sobre VILLAZÓN, es verdad absoluta.