26/6/06

Bruckner: 7ª Sinfonía en Mi mayor

Ya que el compañero Siegmund28, de Foroclasico, ha compartido las versiones de Carlo Maria Giulini de las Sinfonías 8ª y 9ª de Anton Bruckner en su Rincón Melómano, completaremos en la Barra Libre la Trilogía con la Séptima.

La Séptima es desde muchos puntos de vista la más redonda del corpus de Bruckner, a falta del Finale de la Novena, y significó el comienzo del reconocimiento del autor, lo que permitió rehabilitar las anteriores sinfonías y allanó el camino al triunfo absoluto de la Octava.

Con su característica mezcla de candor y misticismo, Bruckner confesaba que durante la composición del Adagio le asaltó el presagio de que Wagner se aproximaba a la muerte, lo que ciertamente sucedió (1883): conoció la noticia de su muerte justo antes de componer la coda, que convirtió en canto fúnebre al venerado maestro, dedicatario asimismo de la Tercera Sinfonía.

Pocas veces la música ha alcanzado la serenidad y la pureza del primer tema, un coral en un radiante mi mayor, de la Séptima. Para Bruckner este coral debía de tener un significado que excedía el contexto de la propia Séptima, pues aparece hacia el final de la Novena: una especie de encarnación musical de la fe perfecta. El Adagio incluye las tubas wagnerianas para crear una atmósfera fúnebre; Sehr feierlich und sehr langsam marca Bruckner, ("Muy solemne y muy lento") y alcanza una especie de cima mística cada vez más alta y solitaria según retorna la gran frase de la cuerda grave, una cita del Te Deum (Non confundar in aeternum) Poderosa evocación de la experiencia de la naturaleza, el Scherzo hace uso de la imitación del canto de un gallo. El Finale, según algunos el mejor compuesto por Bruckner hasta entonces, culmina con la grandiosa coda donde según su costumbre se entrelazan en apoteósis los temas de los anteriores movimientos.

Sobre el papel, la Séptima era la Sinfonía bruckneriana más cercana a la sensibilidad de Giulini. A pesar de no haber contado con la unanimidad entusiasta de su versión de la Novena, encontramos en esta Séptima un fervor y una belleza que la convierten en una de las grandes de la fonografía. Escúchese la cantabilidad incandescente del coral del Allegro moderato, con una sección de cuerda de ensueño. Igualmente maravilloso es el Adagio, con la cita del Non confundar llena de pesadumbre y congoja, y nos sumerge en el éxtasis con el canto de los violines vieneses. Giulini usa aquí la versión Nowak de la partitura, que incluye el famoso y polémico golpe de platillos en el clímax de esta catedral sonora, donde se libera toda la tensión acumulada en un gigantesco acorde de do mayor. La nobleza del director italiano impregna la energía del Scherzo y es encomiable la claridad de texturas del Finale, que no va en detrimento de su vigor.

La grabación es de mediados de los 80. La orquesta es la Filarmónica de Viena.

Disfrutadlo.

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6 comentarios:

Francisco dijo...

Gino,

He pinchado en el enlace que amablemente ofrece en este artículo; pero me dirige a una página en la que no encuentro la versión de Giulini.

¿Cómo puedo acceder a ella? ¿He de registrarme en algún sitio o bajar algún programa para ello?

Le agradecería enormemente que me lo aclarase de la forma más sencilla posible, pues no soy precisamente un experto en la materia.

Mil gracias por anticipado y un cordial saludo.

Gino dijo...

En la página a la que llegas pinchando en el enlace hay, parte superior derecha, una ventabna en blanco que hay que rellenar con el cófigo que aparecerá a los pocos segundos justo a su izquierda. Pincha en descargar y listo.

Francisco dijo...

Gino,

Ha sido usted muy amable. Le quedo enormemente agradecido.

Muchísimas gracias.

Carlos Burga dijo...

Amigo Gino:
Muchas gracias por su aporte. Es una magnífica interpretación la de Giulini, no la conocía. Si bien la versión de Karajan no desmerece, sobre todo en el primer movimiento, que es sublime. A Giulini le queda mejor el Adagio y el Finale es de una claridad pasmosa. Es toda una experiencia.
Saludos agradecidos.

musicoclasico dijo...

Gracias,Gino. Con esta sinfonía ya tengo la estupenda trilogía de las tres últimas de Bruckner por Giulini/viena.

Gino dijo...

Gracias por los comentarios. Este Adagio es algo especial en manos del gran Giulini.