12/4/06

Luciano Pavarotti: el comienzo del Fenómeno


La presente grabación privada nos presenta a Luciano Pavarotti cantando Tonio en el MET. Corría el mes de febrero del año 1972.
Pavarotti, ni mucho menos un jovencito, ya había conseguido grandes éxitos en La Scala o el Covent Garden. Tenía varios discos grabados desde su modesto debut en el medio con Beatrice di Tenda (1): el propio Tonio en La Fille de Régiment, Nemorino en L’elisir d’Amore, L’Amico Fritz, Un Ballo in Maschera, Rigoletto, Lucia di Lammermoor, Réquiem de Verdi (con Karajan y Solti), varios recitales y aquel mismo año La Bohéme y Turandot, en todos los casos, menos Fritz, para la Decca. Sin embargo, no era una estrella, ni mucho menos una celebridad. Incluso en un libro tan complaciente como la biografía que escribió su exmujer, se cita hasta qué punto preocupaba aquello al cantante: “Le faltaba conseguir el éxito en el MET; un éxito de los que hicieran época” y “Hasta entonces, nunca estuvo seguro de si le aplaudían por aparecer junto a grandes cantantes o por sus propios méritos” Había debutado en 1961.

Y tuvo que ser en un papel “menor”, ni mucho menos uno de los mejores escritos por Donizetti, donde Pavarotti consiguiera ese éxito soñado, aquél que le permitió alcanzar – por fin - el estatus de di Stefano, Corelli o Bergonzi. A partir de ahí, surgió el fenómeno Pavarotti, con todas sus contradicciones: portadas en Newsweek y Time, nuevos repertorios, ventas de discos millonarias, la máquina del “show business”, sí, pero también una de las voces que más público han atraído a la ópera.

Con esta grabación, una joya que agradezco me hayan proporcionado, pretendo iniciar aquí una serie dedicada a Luciano Pavarotti. Se intentará estudiar su carrera, su voz y sus mejores grabaciones, tanto oficiales como “piratas”.

Escuchamos la famosa cabaletta de los 9 does de pecho con la que Pavarotti conquistó el MET y no podemos más que asombrarnos. En un momento de voz exultante, con toda la simpatía, la extroversión y la calidez del mejor Pavarotti, canta“Pour mon âme” con la misma precisión, arrojo y facilidad que en su grabación de estudio, como si realmente las dificultades de la pieza no existieran. Para 1972, la voz de Pavarotti era la de un tenor lírico pleno, con una extensión que cubría el do#4 y aun el re natural, y había ensanchado con respecto a sus comienzos. Lo que añade mérito a la ejecución de una pieza que normalmente se había confiado a tenores contraltinos, más ligeros, que acometían los sobreagudos en voz mixta. Para muchos, es un error estilístico y un anacronismo emitir esos does a plena voz. Ante la anchura, el esmalte, squillo, calidez y belleza de ese “Militaire” con que concluye Pavarotti, podemos decir que si “non è vero, è ben trovato”. Absolutamente fabuloso.

Que lo disfrutéis.

(1): Tras revisar fechas, resulta que su debut discográfico se produjo en 1964, con un LP Decca que llevaba las arias de Cavaradossi y el Duque de Mantua. La Beatrice es de 1966. Mi discoteca está en Madrid y escribo mucho de memoria, así que agradeceré correcciones y comentarios.

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1 comentario:

Juan Cruz Gamarra dijo...

¿En serio Pavarotti llegó al re natural en vivo? ¿O solo en estudio?